viernes, noviembre 7

Sincronía divina

En el desarrollo del camino espiritual aquí en la tierra, existe una maravillosa y poderosa herramienta que podemos utilizar, ésta se llama: Sincronía Divina.
La sincronicidad es un principio de conexión no causal, una coincidencia significativa en la que está implicado algo más que todas las posibilidades aleatorias. Experimentar la sincronía divina es la ocurrencia simultánea de eventos que corresponden a un mismo sentido, sin que haya entre ellos relación de causa y efecto. Aunque a veces concibamos nuestra vida como completamente planeada, hay sucesos que moldean nuestro destino de manera que, quizá, nunca imaginamos. Si admitimos la idea de la sincronicidad, entonces nuestra vida tiene sentido, así todo acontecimiento y persona que intervenga en la vida obedecen a un sentido. Los acontecimientos sincronizados son una señal de que nos hallamos recorriendo el sendero adecuado y que somos participes de una red cósmica interconectada. La sincronía divina se define como la simultaneidad de extraordinarias coincidencias en sucesos de la vida, en sintonía con nuestro Creador y el universo mismo. El acceso al flujo de la sincronicidad yace en el núcleo de nuestra existencia y la sincronía divina es una ley que funciona desde los pequeños detalles cotidianos. Las coincidencias de manera cotidiana, pueden ser confirmaciones de que el universo mismo te reserva planes mucho más grandes de lo que jamás soñaste. Así pues, el concepto de sincronicidad es el sentido especial de coincidencias de sucesos relacionados entre sí de una manera no causal y con significado. Aunque la sincronía es lo que comúnmente llamamos casualidad, debemos saber que en realidad todo sucede por alguna razón más allá de nuestra comprensión. La sincronía divina es una experiencia extraordinaria porque nos damos cuenta que nuestra vida responde a un patrón de posibilidades infinitas significativas. Desarrollando las habilidades con las que Dios nos diseñó, nosotros estaremos alineados con la frecuencia espiritual del auténtico patrón divino original. Aquí y ahora estamos dedicados a la manifestación de energía que hace que nuestro camino coincida con los diferentes universos armónicos. Experimentado esta sincronía, ahora cada coincidencia que ocurre en nuestra vida es portadora de un mensaje sobre el potencial milagroso de cada instante. Vibrando en la frecuencia de la sincronía divina nos daremos cuenta claramente de lo que antes ignorábamos, estando en sintonía con nuestra verdadera misión. Dios nos ha regalado el libre albedrío, este consiste en un proceso voluntario y consciente de seleccionar lo que nosotros decidamos en la vida. Dios ha dejado a los seres humanos libres para tomar la dirección y el rumbo de su propia vida, ya que él no ha creado “robots” a su disposición. Por tanto, es el hombre mismo quien, con plena autonomía, decide con acciones estar en sintonía con su Creador o excluirse voluntariamente de una comunión con Él. Así desafiando a lo que ‘se vende’ a nuestros sentidos físicos, mejor escuchemos a la conciencia interior, a esa voz que proviene de nuestra propia esencia divina. Aquí y ahora en esta experiencia, nuestro Creador nos da la oportunidad de tener una relación personal con él y poder verdaderamente cumplir nuestra meta eterna Nuestra meta es realizar nuestro verdadero significado en la vida y desarrollar nuestro autentico propósito trascendental, desde nuestro lugar en el universo. Ahora estando en sincronía con Dios, realizaremos nuestro verdadero propósito, desarrollando nuestro “Ser” espiritual desde este plano físico. El cambio mental para la sincronía consiste en pasar de ver un mundo hecho de cosas predecibles a ver un mundo de posibilidades infinitas a nuestro alrededor. Cuando modificamos nuestros pensamientos acerca de algo, de forma inesperada pueden ocurrir cosas relacionadas con ese cambio de actitud mental. Cada pensamiento que creamos contiene energía, nosotros como seres de energía atraemos a nuestra vida todo lo que está en nuestra misma frecuencia. Vibrando en este frecuencia alta con expresiones de conciencia, aumentaremos la potencia de nuestras vibraciones sincronizado todas nuestras frecuencias. Una persona alegre, optimista, simpática y de actitud constructiva, vibra de manera positiva, sus pensamientos son armónicos y su presencia es radiante. El universo está repleto de recursos capaces de empatar con esas vibraciones que nosotros emitimos, si vibro con alegría, atraigo más circunstancias alegres. Sincronizando pensamientos que me provocarán alegría, atraeré personas que están alegres y aumentaremos juntos la alegría de cada uno. Este experiencia de sincronía surge bajo la ley del Uno, sincronizando en la evolución de la conciencia y la experiencia de la auto-maestría. Cuando entramos en sincronicidad con el universo, a través de nuestro cambio interno; los llamados "milagros” comenzaran a surgir en la vida de forma cotidiana...

miércoles, octubre 29

El sentido de una bioeconomía o de un ecodesarrollo

Leonardo Boff
Las elecciones presidenciales en Brasil han sacado a la luz la cuestión del desarrollo, tema clásico de la macroeconomía globalizada. Temas de absoluta gravedad como las amenazas que pesan sobre la vida y sobre nuestra civilización, que pueden ser destruidas ya sea por la máquina nuclear, química y biológica, o por el calentamiento creciente, eventualmente abrupto, que, como sugieren muchos científicos, destruiría gran parte de la vida que conocemos y podría poner en peligro la propia especie humana, ni siquiera fueron mencionados, bien por ignorancia, bien porque los candidatos se habrían dado cuenta de que tendrían que cambiar todo. Como dice la Carta de la Tierra: «el destino común nos convoca a un nuevo comienzo». Nadie ha tenido ese tipo de osadía, ni siquiera Marina que suscitó – ese es su gran mérito– el paradigma de la sostenibilidad. Lo que podemos decir con toda certeza es que así como está no podemos continuar. El precio de nuestra supervivencia es un cambio radical en la forma de habitar la Tierra. La propuesta de un ecodesarrollo o de una bioeconomía como nos la presentan Ladislau Dowbor e Ignacy Sachs, entre otros, nos anima a caminar en esa dirección. Uno de los primeros en ver la relación intrínseca entre economía y biología fue el matemático y economista rumano Nicholas Georgescu Roegen (1906-1994). En contra el pensamiento dominante, este autor, ya en los años 60 del siglo pasado, llamaba la atención sobre la insostenibilidad del crecimiento debido a los límites de los bienes y servicios de la Tierra. Se empezó a hablar de «decrecimiento económico para la sostenibilidad ambiental y la equidad social» (www.degrowth.net). Ese decrecimiento, mejor sería llamarlo “crecimiento”, significa reducir el crecimiento cuantitativo para dar más importancia al cualitativo en el sentido de preservar los bienes y servicios que les serán necesarios a las futuras generaciones. La bioeconomía es en realidad un subsistema del sistema de la naturaleza, siempre limitada, y, por eso, objeto de permanente cuidado por parte del ser humano. La economía debe obedecer y seguir los niveles de preservación y regeneración de la naturaleza (vea las tesis de Roegen en la entrevista de Andrei Cechin en IHU (28/10/2011). Un modelo semejante, llamado ecodesarrollo y bioeconomía viene siendo propuesto entre otros por el ya mencionado profesor de economía de la PUC-SP Ladislau Dowbor, que piensa en la línea de otro economista, Ignacy Sachs, un polaco, naturalizado francés y brasilero por amor. Vino a Brasil en 1941, trabajó aquí varios años y mantiene actualmente un centro de estudios brasileros en la Universidad de Paris. Es un economista que a partir de 1980 despertó a la cuestión ecológica y es posiblemente el primero que hace sus reflexiones en el contexto delantropoceno. Es decir, en el contexto de la fuerte presión que las actividades humanas hacen sobre los ecosistemas y sobre el planeta Tierra como un todo hasta el punto de hacerle perder su equilibrio sistémico, que se manifiesta por los eventos extremos. El antropoceno inauguraría, entonces, una nueva era geológica, que tendría al ser humano como factor de riesgo global, un peligroso meteoro rasante y avasallador. Sachs tiene en cuenta ese dato nuevo en el discurso ecológico-social. Los análisis de Dowbor y de Sachs combinan economía, ecología, justicia e inclusión social. De ahí nace un concepto de sostenibilidad posible, dentro todavía de las limitaciones impuestas por el modo de producción predominante, industrialista, consumista, individualista, predador y contaminador. Ambos están convencidos de que no se alcanzará una sostenibilidad aceptable si no hay una disminución sensible de las desigualdades sociales, incorporación de la ciudadanía como participación popular en el juego democrático, respeto a las diferencias culturales, la introducción de valores éticos de respeto a toda la vida y sin un cuidado permanente del medio ambiente. Cumplidos estos requisitos, se crearían las condiciones de un ecodesarrollo sostenible. La sostenibilidad exige cierta equidad social, o sea, «nivelación promedio entre países ricos y pobres» y una distribución más o menos homogénea de los costes y los beneficios del desarrollo. Así, por ejemplo, los países más pobres tienen derecho de expandir más su huella ecológica (sus necesidades de tierra, agua, nutrientes y energía) para atender sus demandas, mientras que los más ricos deben reducirla o controlarla. No se trata de asumir la tesis equivocada del decrecimiento, sino de dar otro rumbo al desarrollo, descarbonizando la producción, reduciendo el impacto ambiental y propiciando la vigencia de valores intangibles como la generosidad, la cooperación, la solidaridad y la compasión. Enfáticamente repiten Dowbor y Sachs que la solidaridad es un dato esencial al fenómeno humano y el individualismo cruel que estamos presenciando en los días actuales, expresión de la competencia sin freno y de la ganancia de acumular, significa una excrecencia que destruye los lazos de la convivencia, volviendo a la sociedad fatalmente insostenible. Es de ellos la hermosa expresión «biocivilización», una civilización que da centralidad a la vida, a la Tierra, a los ecosistemas y a cada persona. De ahí surge, en su bella manera de decir, la «Tierra de la Buena Esperanza» (vea Ecodesarrollo: crecer sin destruir. 1986 y la entrevista en Carta Maior del 29/8/2011). Esta propuesta nos parece una de la más sensatas y responsables frente los peligros que corre el planeta y el futuro de la especie humana. La propuesta de Dowbor (http://dowbor.org) y de Sachs merece ser considerada pues muestra gran funcionalidad y viabilidad.

jueves, septiembre 11

Situa Raymi

La Situa Raymi o Coya Raymi fue una celebración ritual del Inkario destinada a " desterrar de la ciudad del Cusco y sus comarcas, todos los males, enfermedades, padecimientos y otras penas".
Se realizaba en el mes de Setiembre, con la luna nueva y fue una celebración de purificación espiritual. Tenía un acto central en el que sacerdotes consagraban al "sanku", alimento de maiz que era luego ofrecido al pueblo en bandejas a manera de hostia y además se empleaba para untar los pórticos de palacios y viviendas. Se incluian también danzas de guerreros en la plaza Aucaypata, luego de las cuales partían estos en formaciones marciales hacia las cuatro direcciones del Tawantinsuyo llevando a todas las comarcas las voces de "Fuera males". Por la noche en toda la ciudad eran encendidos haces de paja arrastrados con cuerdas llamados "pankunka", que simbolizaban la eliminación de las culpas de las gentes. Tenía también un carácter sanitario, al realizarse en el período previo a la época de lluvias e involucrar la limpieza de barrios y hogares, así se evitaba la difusión de aguas de lluvia contaminadas por los desechos acumulados en las torrenteras. Esta celebración llegó a realizarse hasta en los primeros tiempos de la colonia, tal como relata Garcilazo haberla presenciado en su infancia. Aún en la actualidad se conservan algunas costumbres que son reminiscencias del Situa Raymi, por ejemplo la época de baños, hasta hace muy poco una costumbre muy arraigada en el Cusco, coincidente con los meses de Octubre y Noviembre, temporada de clima agradable llamada veranillo.

jueves, agosto 21

Hipótesis de Gaia

El estudio de la habitabilidad planetaria está parcialmente basado en una extrapolación del conocimiento de las condiciones terrestres, ya que actualmente la Tierra es el único planeta en el que se conoce la presencia de vida. La hipótesis de Gaia es un conjunto de modelos científicos de la biosfera en el cual se postula que la vida fomenta y mantiene unas condiciones adecuadas para sí misma, afectando al entorno. Según la hipótesis de Gaia, la atmósfera y la parte superficial del planeta Tierra se comportan como un todo coherente donde la vida, su componente característico, se encarga de autorregular sus condiciones esenciales tales como la temperatura, composición química y salinidad en el caso de los océanos. Gaia se comportaría como un sistema auto-regulador (que tiende al equilibrio). La teoría fue ideada por el químico James Lovelock en 19691 (aunque publicada en 1979) siendo apoyada y extendida por la bióloga Lynn Margulis.1 Lovelock estaba trabajando en ella cuando se lo comentó al escritor William Golding, fue éste quien le sugirió que la denominase “Gaia”, diosa griega de la Tierra (Gaia, Gea o Gaya).1 Origen de la hipótesis Lovelock fue llamado por la NASA en 1965 para participar en el primer intento de descubrir la posible existencia de vida en Marte. Participó como asesor de un equipo cuyo objetivo principal era la búsqueda de métodos y sistemas que permitieran la detección de vida en Marte y en otros planetas. Uno de los problemas a resolver sería el encontrar los criterios que deberían seguirse para lograr detectar cualquier tipo de vida. A Lovelock le llamaron la atención las radicales diferencias que existían entre la Tierra y los dos planetas más próximos, fue la singularidad de las condiciones de la Tierra lo que le llevó a formular su 1.ª hipótesis.2 Fundamentos Esta teoría se basa en la idea de que la biosfera autorregula las condiciones del planeta para hacer su entorno físico (especialmente temperatura y química atmosférica) más hospitalario con las especies que conforman la «vida». La hipótesis Gaia define esta «hospitalidad» como una completa homeostasis.3 Un modelo sencillo que suele usarse para ilustrar la hipótesis Gaia es la simulación del mundo de margaritas.4 Según la segunda ley de la termodinámica, un sistema cerrado tiende a la máxima entropía. En el caso del planeta Tierra su atmósfera debería hallarse en equilibrio químico, todas las posibles reacciones químicas ya se habrían producido y su atmósfera se compondría mayoritariamente de CO2 (Se estimó que la atmósfera debería componerse de, aproximadamente, un 99 % de CO2) sin apenas vestigios de oxígeno y nitrógeno. Según la teoría de Gaia, el que al día de hoy la atmósfera la compongan un 78 % de nitrógeno, 21 % de oxígeno y apenas un 0,03 % de dióxido de carbono se debe a que la vida, con su actividad y su reproducción, mantiene estas condiciones que la hacen habitable para muchas clases de vida. Con anterioridad a la formulación de la Hipótesis de Gaia se suponía que La Tierra poseía las condiciones apropiadas para que la vida se diese en ella, y que esta vida se había limitado a adaptarse a las condiciones existentes, así como a los cambios que se producían en esas condiciones. La hipótesis de Gaia lo que propone es que dadas unas condiciones iniciales que hicieron posible el inicio de la vida en el planeta, ha sido la propia vida la que las ha ido modificando, y que por lo tanto las condiciones resultantes son consecuencia y responsabilidad de la vida que lo habita. Para explicar cómo la vida puede mantener las condiciones químicas de Gaia, Margulis ha destacado la gran capacidad de los microorganismos para transformar gases que contienen nitrógeno, azufre y carbono. Hipótesis inicial de Lovelock Lovelock definió Gaia como: Una ciudad compleja que implica a la biosfera, atmósfera, océanos y tierra; constituyendo en su totalidad un sistema cibernético o retroalimentado que busca un entorno físico y químico óptimo para la vida en el planeta. Con su hipótesis inicial, Lovelock afirmaba la existencia de un sistema de control global de la temperatura, composición atmosférica y salinidad oceánica. Sus argumentos eran: • La temperatura global de la superficie de la Tierra ha permanecido constante, a pesar del incremento en la energía proporcionada por el Sol. • La composición atmosférica permanece constante, aunque debería ser inestable. • La salinidad del océano permanece constante. Ejemplos: Valores de gases atmosféricos en diversos planetas: • CO2: Marte 95 %, Venus 98 %, Tierra (sin vida) 98 %, Tierra (con vida) 0,03 %. • O2: Marte 0,13 %, Venus trazas, Tierra (sin vida) trazas, Tierra (con vida) 21 %. Diferentes hipótesis La hipótesis de Gaia, según sus defensores, puede ayudar a entender la historia de la Biota (taxonomía) así como prever cambios futuros, pudiendo llegar a ser de gran ayuda en todo lo relacionado con la ecología. Gaia también ha sido considerada una teoría metafísica al presentar a la Tierra como un organismo vivo, algo de lo que Margulis se defiende: Se ha llamado Gaia a la diosa de la Tierra o a la Tierra considerada como un organismo. Estas frases pueden conducir a conclusiones equivocadas […] Rechazamos la analogía de que Gaia es un organismo individual, principalmente porque no hay ningún organismo que se nutra de sus propios residuos ni que recicle por sí mismo su propio alimento. Es mucho más apropiado decir que Gaia es un sistema interactivo cuyos componentes son seres vivos.

domingo, julio 6

Crónica del Corpus

Por Nelson Coronel, Junio del 2014
En estos días es difícil dormir en la madrugada en el Cusco. La temperatura ha bajado hasta casi llegar a 0ºC pues son los días más fríos del año. A las 6:00 am, los camaretazos resuenan en la Plazuela de San Blas y como vivimos en el Carmen Alto, a cincuenta metros de la plazuela, el estruendo de los cohetones nos hace saltar de la cama y después ya no es posible dormir, pues a las bombardas siguen las entusiastas marchas y huaynos que entona la banda contratada por el carguyoc, llamando a la primera misa de las celebraciones que se realizan en la parroquia en honor al Patrón San Blas. A los cohetes y la música sigue el tocar de las campanas y es imposible conciliar el sueño, mucho más cuando el sol aparece sobre la cumbre de las montañas que rodean el Cusco y una fuertísima luz, totalmente dorada, invade todo el espacio contrastando con el azul purísimo, sin una sola nube, que es la característica del cielo en esta época del año. A pesar de la intensa luz solar, el frío intenso se siente en el ambiente. Si te colocas al sol, el calor es reconfortante, te nutre, te anima; pero si te pones a la sombra,el frío sacude los huesos. Además, a esta hora, el ambiente se impregna del aroma del pan caliente que está saliendo de los hornos del barrio. La fragancia de los huaros ( así se llama en el Cusco el pan sin levadura, que en otros lugares de la sierra llamamos “ bollos”) estimula los sentidos y pide acompañarlos de café muy caliente, como el que, en este momento, abrimos plaza en esta luminosa mañana de junio.
Los camaretazos han vuelto a atronar el barrio mientras la banda de música toca la “ Valicha” y después, sorprendentemente, toca la marcha de San Lorenzo, que es música patriótica argentina que conmemora el triunfo de San Martín sobre los ejércitos españoles. Yo no la había escuchado desde la escuela primaria, allá en los cincuentas del siglo pasado, cuando nuestra educación estaba bajo la influencia de la escuela argentina y aprendíamos a leer en los libros “Upa” y otros textos para primaria de Constancio C. Vigil. Nelly me saca a espetaperros de la casa para que la acompañe a misa de 7:00 am en la Catedral y, a pesar de mi agnosticismo, lo hago de buen gusto por qué la catedral es una maravilla que no me canso de admirar y la misa dicha en quechua es un espectáculo emocionante, sobre todo cuando el coro y los feligreses entonan el himno al Sol, que los curan católicos convirtieron en el “Apu Yaya Jesucristo”. El día 17 de junio, los Patrones y las Patronas que vienen desde las parroquias del Cusco y su periferia llegaron hasta el atrio de Santa Catalina y allí se pusieron en fila, de acuerdo al orden que la tradición ordena, para luego iniciar su recorrido por la calle “Siete Ventanas” e ingresar a la Wacaypata, como lo hicieron las sagradas wacas de la Cápac Cuna para saludar la aparición del Inti al amanecer del inicio del solsticio de invierno. Pero después de tantos años y de la permanente presión de los curas y doctrineros, esta antigua ceremonia se ha trasladado a la celebración del Corpus Christie, que de la fiesta católica no tiene nada más que las apariencias, a pesar del esfuerzo de los curas. Los patrones llegan con sus carguyocs, estandartes, ofrendas, banda de músicos y otra de kaperos y los invitados especiales de cada parroquia. Ellos son los descendientes de las panacas incaicas y los portadores de la tradición andina. El espectáculo es impresionante, sobre todo cuando las enormes y pesadas andas son alzadas por sus cargadores y empiezan a avanzar. Los patrones son 15, cada imagen mide por lo menos 2 metros; San Cristóbal es más grande pues cuenta la tradición que era un gigante y San Sebastián también es un grandazo apoyado en una palmera en cuyo follaje van varios loros vivos que arman un gran griterío. Los “santos” van colocados sobre andas que miden del suelo hasta la base donde se coloca al patrón, no menos de 2.50 metros. Así que cada patrón mide, desde el suelo hasta su tocado entre 4.5 y 5.0 metros de altura. El conjunto: anda más imagen, pesa no menos de 300 kilos y en algunos casos más, como el de la Vírgen de Belén. Para cargarlos se necesitan no menos de 40 hombres por cada anda, y aun así, el esfuerzo que debe hacer cada cargador es enorme.
Los santos ingresan por “Siete Ventanas” a la Wacaypata que está adornada con enormes altares de espejería e imágenes. Los patrones van ataviados con un lujo deslumbrante, la ropa y manto que los cubre son de finas telas con bordados y pedrería, más joyas y adornos; por la parte posterior los mantos se alargan semejando la cola de un inmenso pavo real. San Pedro va vestido en oro, relumbrando a la luz del sol. La bellísima Vírgen de la Almudena con lujosísimo vestido y manto íntegramente bordado en hilos de plata. Los colores no son materia de gustos o caprichos, tienen un profundo significado. La Vírgen de Belén viste ni que decir, pues es la patrona y señora principal del Cusco; su impresionante vestuario en oro y piedras preciosas no deja lugar a dudas sobre quien es la señora más importante en este desfile, paseo o procesión, como indistintamente lo llaman. El miércoles 18 los santos hicieron su ingreso a la, plaza, bastante tarde. Casi a las 3:00 pm, llegó San Antonio Abad a la gran plaza. Intrigado por la causa de esta demora, escucho el comentario de un grupo de señoras mayores que están muy próximas, ellas son las voceras del mundo onírico en que se desenvuelve esta festividad. “Los patrones se han demorado por qué se bajaron en la Plaza de San Francisco para almorzar su chiri uchú…”comenta una señora. Y debe ser la verdadera causa, pues este año el municipio no ha permitido que las vendedoras de chiri uchú, que es el plato típico de esta fiesta, se coloquen bajo los portales que bordean la plaza de armas. Los ha reubicado en la plaza de San Francisco, en el amplio espacio que queda frente al prodigioso andén Korpacancha, que es la síntesis de los conocimientos de la arquitectura andina y sobre el cual el inca iniciaba la primera siembra ritual con la que empezaba el año agrícola. No hay cusqueño que, durante las festividades del Corpus, que duran una semana, no coma chiri uchú. Así que es muy comprensible que los santos demoraran su ingreso “para bajarse” en San Francisco y almorzar su merienda típica. No me consta que los santos lo hicieran, pero las mesas y bancas instaladas en los tenderetes de San Francisco estaban totalmente copadas con los carguyos, cargadores e invitados, que tomaban fuerzas ( y también mucha frutillada y cerveza) para la jornada que empezaba con un manduque que haría palidecer de envidia a Gargantúa y Pantagruel. Tras almorzar, los santos “entraron” a la Wacaypata en medio de camaretazos, lluvia de flores y pica pica que les lanzaban sus seguidores.
Primero dieron la vuelta a la plaza y - casi al caer la tarde - subieron al atrio de la catedral por la esquina de Triunfo y Santa Catalina, donde las andan “solo tienen que subir tres gradas”. Al acercarse, las imágenes bailan huayno y su fuga. Es increíble como los hábiles cargadores conducen las andan bailando, e incluso zapateando. Pero, a veces, el esfuerzo parece a punto de fracasar. Nelly se llevó un susto de madre cuando, llevada por el entusiasmo y el ritmo del huayno, acompañó a San Antonio en “ la subida”. Justo en el quiebre, la imagen “ que venía bailando” se bamboleo de tal manera que casi se viene al suelo. Yo me quedé helado porque me pareció que la imagen caía, y justo donde estaba Nelly, que iba a quedar hecha puré si esto sucedía, pero los cargadores con un hábil quiebre recuperaron el equilibrio del anda y - felizmente - no pasó nada. Yo me recordé la recomendación que se da en la Plaza de Acho: “ los toros se ven de lejos”…En Corpus es mejor ver los santos de lejitos….
Al subir al atrio, las puertas de la catedral se abrieron para dejarlos pasar, uno por uno y después se cerraban, hasta que llegara el siguiente. Cuando llegó San Blas se produjo un incidente: según algunas gentes, este santo “ es un pedante” ( vaya usted a saber por qué ). Tal vez para que cambien de opinión, los carguyos de este años no le pusieron al patrón su lujosa vestimenta con sobrero rojo, guantes y ropaje de obispo, sino que lo vistieron de campesino con chullo, pantalón oscuro de bayeta a la rodilla, poncho y en lugar de báculo, le pusieron una vara de alcalde; lo mismo hicieron con los cinco monaguillos que lo acompañan en el anda. Y todo muy bien, pero al momento de ingresar a la catedral, el arcediano, un curita de la época de los dinosaurios y claro está, del Opus Dei, de ilustre apellido indígena: Condorwaman, impidió el ingreso de la imagen, regañando a los carguyos “por el ultraje” que le habían hecho a San Blas (¿) y obligó a que le quitaran al patrón sus ropas campesinas y los volvieran a vestir de obispo renacentista “ como es de su merecimiento”. Es increíble que a estas alturas un curita necio y trasnochado hiciera esto, pero la diócesis del Cusco está dominada por las congregaciones más retrógradas de la iglesia católica y ahora es comandada por un Opus, para quien Cipriani negoció el nombramiento con el Papa anterior. Así llevaron a San Blas, pero el cura Condorwaman obligó a los carguyocs a desvestir ( en público) al patrón y volverlo a vestir de obispo medioeval, si no se quedaba sin entrar a la Catedral. Este paseo de los santos es una buena demostración del antropomorfismo que subyace en esta festividad. Los patrones y las patronas son concebidas a imagen y semejanza de los seres humanos que las cuidan, celebran y veneran, pero también de los curas retrógrados como los de la actual oligarquía arzobispal del Cusco. Los patrones, para los curas, son señores y señoras que hay que venerar, adorar y obedecer por qué, si no lo hacen, grandes castigos caerán sobre los fieles. Concepción de viejos señores feudales, que detestan al Papa Pancho y que seguramente ruegan para que alguien le de vuelta y permita que todo vuelva “ a la normalidad”…
Los fieles también conciben a los santos como humanos: estos grandes patrones son bien parecidos a quienes los cargan: tienen hambre y quieren comer chiri uchú, les gusta bailar y cuando se ponen en tragos hasta zapatean; son enamoradizos: Santa Ana “ que es señora mayor y experimentada”, acompaña a Santa Bárbara, de Poroy, porque “es muchacha y no tiene experiencia”…y que puede pasar si se queda sola, encerrada en la catedral con esa manga de santos alegrones, creídos, que les gusta tomar frutillada, comer chiri uchú y bailar…de repente en cualquiera de esas noches, le pegan una encerrona y la Bárbara, que es joven, bonita, está buenaza, pero es todavía media pánfila, deja de ser vírgen y mártir… por eso Santa Ana se pone detrás de ella y no la deja sola, para cuidarla de los buitres….En este mundo mágico, donde los dioses aman, seducen, se ponen celosos, son capaces de ponerse cuernos, rivalizan y hacen ostentación de su poder, exigen devoción, pero se comprometen a cumplir la demanda de sus fieles; aquí se impone la vieja ley andina del ayni,: la reciprocidad. Cuesta dinero y mucho esfuerzo pasear a los patrones y mantenerlos contentos, pero ellos son generosos y les van a devolver el esfuerzo que sus fieles hacen con dones y gracias que colmarán los pedidos de quienes los veneran. Al ingresar a la catedral, como es la noción andina, las santas se alinearon a la izquierda ( el lugar de lo femenino) y los santos se pusieron a la derecha ( el lugar de lo masculino). Allí pasaron toda una semana, en la cual “ discutirán” ,“ es parlamento” sobre los problemas de la actualidad. En otros años, en el mercado he escuchado las versiones que dan las placeras sobre el debate de los santos y eran lo más ocurrentes y graciosas, aunque oportunas, casi siempre sobre el accionar de los políticos. Pero este año, como no, el rumor popular ha contado que el debate se ha centrado sobre quién ganará el mundial y las preferencias han estado entre Brasil y Argentina; los santos no se han puesto de acuerdo en quién triunfará, pero sí en que debe ser latinoamericano. Como los santos y sus pares femeninas son bien peruanos y no olvidan, cuentan que la primera noche, cuando empezó el debate, desde su altar, ya que ella no participa en el desfile del Corpus, la Vírgen del Carmen, gritaba: ¡Chile! ¡Chile!, ¡Chilelé….! Pero San Pedro volteó y le dijo: ¿Por qué no te callas?, ¡Tú aquí no hablas,... ¡Chilena…! Y la Carmen ya no volvió a meter su cuchara donde no la habían invitado. Al día siguiente, el obispo dispuso que la misa del Corpus se realizara en el atrio de la catedral y no al interior del templo, como siempre se hizo. La medida tenía por objetivo evitar que a la misa de celebración, asistan cuatro gatos, mientras afuera la multitud espera que el oficio concluya para entrar “y saludar a los santos”. Así lo dispuso el obispo y los santos también fueron sacados al atrio “ para que asistan a misa”. El oficio se realizó con una gran concurrencia. El obispo del Cusco se mandó una homilía sobre la transustanciación, que no la entendería ni un teólogo de los que asistieron al Concilio de Trento y discutieron treinta años sobre el sexo de los ángeles. En tanto la multitud se la pasó bajo el fortísimo sol, en mi opinión sin entender nada, pues aunque soy un poquito leído y escribido y traté de poner mis distancias conceptuales a un lado y escuchar y comprender como el obispo del Cuco se dirigía a sus fieles, no le entendí ni michi. Y es que el obispo del Opus, parece ser negado de inteligencia y anda con un malhumor como si su mamá lo hubiese botado de la casa antes de servir el almuerzo, pues dijo solo cosas incomprensibles y después amenazó a los fieles; también, muy indignado, denunció a los falsos curas que incluso se disfrazan de obispos y van por los pueblos alejados rezando misas, bautizando y casando, a cambio de jugosas limosnas y exigentes atenciones de comer y beber. ¡El gato despensero se queja de la competencia que ha creado él mismo!...en fin, fue bastante patético… Y así transcurrió la semana del Corpus. En su octava, los santos volvieron a salir de la Catedral y empezó el retorno a sus parroquias. Como sucede en la vida real, a la salida de la catedral, en el atrio se ubicó la imagen de “ La linda” y como quien se despide de quien lo invitó a la fiesta, cada santo y santa, se despidieron de la dueña de casa, haciendo reverencias y saludos y luego, calabaza, calabaza, cada quien se fue a su casa, es decir cada santo o santa volvió a su parroquia, donde la fiesta continuará, en los Corpus de cada parroquia, que se espacian a lo largo de todo el mes de julio.